Carta abierta a la comunidad osteopática

Martes 20 de junio de 2017

Desde la Escuela de Osteopatía de Barcelona (EOB) queremos compartir con toda la comunidad académica y profesional osteopática la presente carta abierta debido a un mensaje que circula desde la semana pasada por Internet. Aunque por posible cobardía no se cita directamente el nombre de nuestra institución, nos sentimos interpelados por lo que ello nos concede derecho de réplica ante las falsedades que en ella se recogen.

Hace unos días, la EOB comunicó al Registro de Osteópatas de España (ROE), así como también a nuestra base de datos de profesionales osteópatas, la convocatoria pública de plazas de profesores para el próximo curso 2017/18.

Dicha convocatoria es un paso más en nuestro camino de adecuación a los estándares marcados por la OsEAN (Osteopathic European Academic Network) así como a los exigentes requerimientos de la reciente Normativa Europea UNE-EN 16686. Este camino incluye un proceso de auditoría llevado a cabo por la Institución Certificadora “Austrian Standards plus GmbH”, organismo que vela por el cumplimiento de dicha norma. En el punto 10 de los criterios de la auditoría se estipula que debe haber una convocatoria pública en la selección del profesorado.

Creemos firmemente que una convocatoria pública es un gesto de transparencia y profesionalidad hacia toda la comunidad osteopática. Con esta finalidad, y en la búsqueda de criterios objetivos en la selección de nuestros docentes, la EOB se ha convertido en la primera Escuela (que nosotros tengamos conocimiento) que realizará su selección de profesorado a través de una convocatoria pública de méritos. Nuestra intención es la de disponer de los mejores profesores y por este motivo abrimos esta convocatoria para dar la oportunidad a docentes que actualmente no trabajan con nosotros de poder integrarse en nuestro proyecto, vengan de donde vengan, y en igualdad de condiciones.

El redactor de la carta a la que respondemos en este comunicado, en un intento de desmerecer y desprestigiar a la EOB, llega a afirmar falsedades y concluye en que “el buen sentido común es también osteopático”. Al respeto, queremos expresar que los equipos humanos, como la vida, son dinámicos, variables y experimentan cambios. Es más, precisan de ilusiones y energías renovadas. La vida transcurre por distintas fases, nuevas realidades que hacen cambiar los proyectos de cada persona y empezar de nuevos.

Nunca hemos dudado del legítimo derecho de cualquier osteópata, estudiante de osteopatía o escuela de optar, a su criterio, por el modelo académico que entienda más adecuado. Es precisamente dicha idea la que nos lleva a respetar todas las opciones y, en consecuencia, a exigir el mismo respeto hacia nuestra institución. En este sentido, nada hemos dicho ni nada diremos de la institución de la que forma parte el autor de la carta, la que respetamos profundamente, sino tan sólo al irrespetuoso comunicado que no muestra respeto alguno ni por la libertad de cátedra de nuestra escuela ni por la propia institución o las personas que la integran.

¿Realmente la filosofía de la carta responde a la filosofía de la osteopatía? Y otra duda que nos corroe: ¿Serán únicamente motivos deontológicos, basados en la pureza de la osteopatía, los que subyacen tras el vano intento de desprestigiar a la EOB?

Somos una escuela que está tomando decisiones estratégicas para adecuarnos a la Norma EN 16686:2015 con el objetivo de avanzar hacia la normalización y regularización de la práctica y la enseñanza en osteopatía y, por lo tanto, creemos que estos cambios deberían ser respetados por los miembros de la comunidad académica osteopática.

Esperamos que el resto de instituciones educativas, desde el respeto, la profesionalidad y el compromiso, avancen en esta misma dirección de normalización y respeto para que, en un futuro no muy lejano, nuestra profesión tenga las condiciones legales y normativas como profesión sanitaria de primera intención.

Atentamente,

Escuela de Osteopatía de Barcelona

PD: De la carta, que nos llega derivada, que fue emitida originalmente en soporte digital y por tanto no habiendo tenido nunca firma manuscrita, ni constando la electrónica, no podemos concluir la autoría, aunque así pudiera deducirse de la literalidad de la misma.

En este sentido, dado que de la propia carta también podrían deducirse nefastas conclusiones sobre la consideración moral y profesional del autor, tan pronto este nos desmienta la autoría de la misma, procederemos a comunicarlo públicamente para tranquilidad de todos, y especialmente de sus alumnos.

 

Carta original