Graduación de la 17ª promoción del Master en Osteopatía de la EOB

Emoción, orgullo y nervios. Este era el ambiente que se respiraba este sábado en la ceremonia de graduación de la 17ª promoción del Master en Osteopatía de la EOB, con la que los alumnos culminaban su formación como osteópatas.

El director de la EOB, Óscar Hernández, fue el encargado de abrir el acto, que tuvo lugar en el Hotel H10 Marina. Durante su parlamento, Hernández destacó que la osteopatía es una “forma de entender la salud”, y que el objetivo de la EOB es enseñar a “ser osteópatas”, es decir, formar a los estudiantes en un abordaje que va más allá de un conjunto de técnicas. Con un punto reivindicativo, el director de la EOB habló también del gran reto que la profesión tiene por delante, si quiere seguir el camino de otros países europeos y lograr el reconocimiento y la regulación de la osteopatía como profesión de salud.

Por su parte, el Padrino de la promoción, que este año fue el profesor Santi Deu, osteópata del área visceral, especialista en preparación física y deporte de élite, hizo un repaso a la evolución que el estudiante experimenta a lo largo del máster: desde los momentos de confusión y sorpresa iniciales, hasta la comprensión y el entendimiento de cómo la osteopatía puede contribuir a la salud de las personas. Muy orgulloso de ser el padrino de la 17ª promoción, Deu tuvo palabras de felicitación para todos los alumnos y sus familias, en un discurso muy cercano que arrancó más de una risa en la sala.

Marta Romero y Sara Martínez fueron las encargadas de representar los estudiantes. En su parlamento también hicieron referencia a este proceso de crecimiento profesional que se vive a lo largo del máster, durante el cual el estudiante ve cómo se le rompen los esquemas para luego poco a poco ir ligando conceptos hasta que alcanza la visión integral de la osteopatía.

Premio Louis Rommeveaux

En el marco de la ceremonia también se hizo entrega del Premio Louis Rommeveaux, un reconocimiento especial al considerado ‘mejor profesor’, aquel que combina tres grandes virtudes: su pasión por la docencia, su preocupación por la salud y la mejora de los pacientes, y su carácter humano.

Este año, el premio ha sido para Carlos Ferrari, coordinador del área de estructural en la escuela, y colaborador docente desde hace 15 años. Ha sido la primera vez que el ganador del premio ha sido escogido por los profesores, en lugar de los alumnos, por lo que es también un reconocimiento de los compañeros de profesión.

Ferrari se mostró muy feliz con el premio porque, según él mismo explicó, “tuvo la suerte de poder conocer Louis Rommeveaux en 2002 y sentía admiración por él”. Ferrari aprovechó para animar a los estudiantes a no dejar de formarse a lo largo de su camino profesional y les recordó que “en los momentos difíciles, hay que volver a los libros y revivir la esencia de la osteopatía”.

La imposición de bandas a los estudiantes, la lectura del Juramento Hipocrático y el discurso del presidente de la Fundación, Pau Dalmau, pusieron el punto final al acto institucional, antes de dar paso a la celebración de la tradicional cena entre alumnos y profesores, que tuvo lugar en el mismo Hotel H10 Marina.