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Josep Casimiro, exalumno de la EOB: “Yo y todos mis excompañeros de promoción finalizamos el máster con empleo asegurado”

Josep Casimiro se graduó del Máster universitario en Osteopatía en la Escuela de Osteopatía de Barcelona (EOB) en el año 2015. “Yo y todos mis excompañeros de promoción finalizamos el máster con empleo asegurado”, explica sonriendo. Actualmente trabaja como osteópata en diferentes centros de Barcelona, entre ellos, en la clínica que pertenece al ámbito asistencial de la Fundación de Osteopatía de Barcelona (FOB) y donde Casimiro efectuó sus prácticas clínicas incluidas en el máster. “Que la EOB tenga clínica propia fue uno de los motivos que me hizo elegir este centro universitario para formarme”, explica Josep Casimiro. También, añade, el buen plantel de profesores, las recomendaciones que le llegaron por diferentes vías y la estancia en la European School of Osteopathy, en Maidstone (Inglaterra), la cuna de la osteopatía en Europa, que ofrece el programa de estudios del primer año.

A este barcelonés de 32 años se le nota que le encanta su profesión. “La Osteopatía es un arte. En la escuela no estudias sólo técnicas, sino muchísima Anatomía y Fisiología, y, a partir de aquí, adecuas lo que funciona con tus pacientes”, afirma. Casimiro asegura que en la Osteopatía “todo es crear. Nosotros no curamos sino que damos un estímulo al cuerpo para cree una respuesta y confiamos en la autoregulación del organismo”. Josep Casimiro compagina su empleo como osteópata con el área docente. Trabaja como profesor asistente en la escuela y también imparte clases en el Grado de Fisioterapia de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB).

El recorrido profesional de este exalumno de la EOB comenzó once años atrás. En aquel momento atendía como fisioterapeuta en un centro de salud público y también en mutuas privadas. Trataba a diario un gran número de pacientes. Recuerda que esa experiencia le permitió ganar, entre otras cosas, capacidad de observación, porque “veía a diario muchas patologías, disfunciones y cómo las vivía cada persona”. En ese momento se dio cuenta de que en muchos casos los pacientes acudían a tratarse y repetían las sesiones, sin embargo, no acababan de mejorar. Y fue cuando Casimiro se decidió a buscar otra disciplina para complementar su trabajo, algo que encontró en la Osteopatía.

Se trata de una disciplina que tiene una mirada más holística del funcionamiento del cuerpo. Por ejemplo, para tratar un problema de muñeca, como el síndrome de túnel carpiano, un osteópata no sólo irá a tratar la zona específica donde hay dolor sino que buscará abrir los espacios para permitir el drenaje sanguíneo y liberar los puntos de atrapamiento del nervio. Casimiro explica que puedes sentir el dolor en la muñeca pero el problema originarse en algún órgano que afecta la postura y crea adaptaciones en la extremidad superior. Y éste es precisamente el punto de vista más amplio que aporta la Osteopatía.

Esta mirada holística también atrajo a la EOB a la exalumna de la escuela, Gemma Ruiz. “Después de 8 años como enfermera y 10 como matrona, llegué a la conclusión de que la medicina convencional tiene un abordaje bastante reduccionista y que hay áreas a las cuales no llega”. Esto, según la osteópata de 47 años, condiciona la falta de resolución de muchas disfunciones y deja al profesional con la sensación de no haber dado el soporte que el paciente necesita. “El abordaje global y una visión más causal de las lesiones comportan una solución más plena del motivo de consulta y esto beneficia la salud del paciente”, explica. Para Gemma Ruiz, “la Osteopatía enseña a las personas a ser conscientes de la capacidad autocurativa del cuerpo y muestra el camino hacia el bienestar”.

En la actualidad, trabaja como osteópata en consulta propia y como matrona en el hospital Quirón de Barcelona y en un centro de educación maternal. Al igual que Josep Casimiro, el currículum vitae de Gemma Ruiz muestra un elevado interés por el aprendizaje continuo y un gran amor por la profesión. Su recorrido profesional empezó en 1991 como enfermera en el Hospital San Millán San Pedro de Logroño. Casi dos décadas más tarde, con un gran bagaje en el ámbito de la salud, eligió estudiar el Máster en Osteopatía en la EOB porque es la escuela que se adaptaba mejor a sus necesidades, tanto desde el punto de vista profesional como personal. “Es la única escuela que ofrece un curso puente para profesionales del ámbito sanitario, que no son fisioterapeutas o médicos”. El horario distribuido en varios años le hizo compatible trabajar y estudiar e ir desarrollando e integrando las habilidades manuales y clínicas que un osteópata necesita.

El plus de la Osteopatía ha permitido a Gemma Ruiz tener más empleo, más pacientes. Según esta exalumna de la EOB, “sobre todo ha sido el boca a boca y la recomendación de compañeros en el ámbito hospitalario lo que ha hecho que los pacientes acudan a mi consulta”.